En Valledupar, donde el termómetro ha superado los 39 grados centígrados en los últimos días, los ventiladores recargables dejaron de ser un artículo opcional para convertirse en una necesidad en cientos de hogares.
La combinación del calor y los constantes cortes en el servicio de energía ha provocado una verdadera fiebre por estos equipos, especialmente en la Galería Popular, donde los comerciantes aseguran que las existencias se agotan en cuestión de horas.
Los vendedores afirman que nunca habían registrado una demanda similar. Además de compradores de la capital del Cesar, personas de municipios como La Paz, Becerril, San Diego y diferentes corregimientos llegan diariamente en busca de un ventilador que les permita soportar las largas jornadas sin electricidad.
«En apenas tres días vendimos más de cien ventiladores. Los clientes no solo vienen al local, también hacen pedidos desde otros municipios. El calor y los apagones cambiaron completamente el comportamiento de las ventas», explicó el comerciante Nabid Celedón.
SE VENDEN MÁS RÁPIDO DE LO QUE LLEGAN
Los equipos llegan desde Barranquilla, Maicao y Bogotá, pero los comerciantes aseguran que permanecen muy poco tiempo en las vitrinas debido a la alta demanda.
Los modelos de mesa, los más solicitados, tienen precios entre 150.000 y 210.000 pesos, mientras que los de pedestal oscilan entre 290.000 y 350.000 pesos, dependiendo de sus características. Algunos incluyen paneles solares, lámparas LED y focos recargables, con una autonomía de hasta cinco horas de funcionamiento.
Para el comerciante Carmelo Gutiérrez, las ventas se mantienen en niveles inusuales. «Los de mesa son los que más buscan, aunque también vendemos muchos de pedestal. Hay días en los que salen entre 10 y 12 ventiladores sin dificultad», indicó.
Los compradores coinciden en que el gasto, que antes consideraban innecesario, ahora hace parte de las prioridades del hogar.
María Fernanda Gutiérrez, residente del barrio La Nevada, aseguró que decidió adquirir uno para enfrentar los prolongados apagones.
«Cuando se va la luz, la casa se convierte en un horno. Al menos este ventilador nos permite soportar varias horas mientras regresa el servicio», manifestó.
Una situación similar vive Carlos López, quien explicó que tomó la decisión pensando en los integrantes más vulnerables de su familia.
«Tenemos niños y adultos mayores. Antes era un lujo, ahora es una necesidad porque el calor durante los cortes de energía es muy fuerte», comentó.
El incremento en la demanda también se ha reflejado en el valor de los equipos. Algunos compradores aseguran que, en cuestión de semanas, los ventiladores aumentaron hasta 80.000 pesos.
Olga Maestre relató que el mismo modelo que adquirió hace un mes por 120.000 pesos ahora cuesta entre 170.000 y 200.000 pesos.
«Subieron bastante, pero sigue siendo una solución para quienes tenemos personas enfermas en casa», afirmó.
Luis Oñate, quien viajó desde La Paz para comprar uno, reconoció que la compra no estaba contemplada dentro del presupuesto familiar.
«Es un gasto que no teníamos previsto, pero el calor y los apagones obligan a hacer el esfuerzo», expresó.
