El expresidente Álvaro Uribe Vélez lanzó un llamado directo a la moderación política y al respeto entre campañas en medio de las tensiones internas dentro del espectro de la derecha colombiana, particularmente entre la aspiración presidencial de Paloma Valencia y el entorno del precandidato Abelardo De la Espriella, en un contexto marcado además por advertencias internacionales sobre la seguridad de los candidatos en Colombia.
Uribe advirtió que la unidad del sector político que representa es clave para enfrentar el escenario electoral de 2026 y sostuvo que el rumbo de esa fuerza depende de la cohesión interna.
En su declaración, enfatizó: “de nosotros depende si ganamos o no, si gana la democracia frente al neocomunismo”, una frase que sintetiza su preocupación por la fragmentación de su bloque político y el tono de la campaña.
El exmandatario también destacó el papel de Paloma Valencia dentro del proceso interno del Centro Democrático, a quien describió como una aspirante con condiciones sólidas para la contienda.
Sobre ella señaló que tiene “todos los merecimientos, toda la firmeza, toda la transparencia”, subrayando su respaldo a la senadora como figura central del uribismo en la actual coyuntura electoral.
Sin embargo, el punto más sensible de su intervención estuvo dirigido a los cruces de declaraciones entre sectores afines al uribismo y la campaña de De la Espriella. Uribe manifestó su inconformidad con lo que considera ataques o descalificaciones provenientes del entorno del precandidato hacia Valencia y su equipo.
Aunque reconoció que De la Espriella suele referirse a él en términos respetuosos, cuestionó que ese trato no se extienda a otros miembros de su colectividad.
En ese sentido, hizo un llamado directo a sus seguidores para bajar el tono del debate político y evitar confrontaciones internas.
“Yo le pido, por favor, a todos los que acompañamos a Paloma tener respeto con la campaña del doctor Abelardo”, afirmó el exmandatario, insistiendo en la necesidad de preservar un clima de respeto entre aspiraciones que, aunque comparten afinidades ideológicas, hoy compiten por el mismo espacio político.
Uribe fue más allá al advertir sobre las consecuencias que este tipo de tensiones pueden tener en el escenario electoral general. Según dijo, la forma en que se manejen estas diferencias internas puede ser determinante para el futuro del sector político que lidera.
En su intervención afirmó que las actitudes provenientes de la campaña de De la Espriella “está atentando contra la posibilidad de que la democracia gane”, una frase que elevó el tono de su advertencia y reflejó la preocupación por la división interna.
Posteriormente, el director nacional del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, intervino en el debate político para respaldar la línea de la campaña de Paloma Valencia y defender su posicionamiento dentro del partido.
Vallejo aseguró que la candidata ha logrado consolidar un liderazgo significativo tras su participación en la Gran Consulta por Colombia, donde, según cifras citadas por su equipo, obtuvo cerca de 3.300.000 votos de los 6 millones registrados, lo que la ubica como una de las principales figuras del movimiento uribista.
El dirigente insistió en que Valencia representa una renovación dentro del espectro político del Centro Democrático y rechazó las críticas provenientes del entorno de De la Espriella, especialmente aquellas que cuestionan supuestos vínculos con la política tradicional.
En su intervención, Vallejo defendió que la senadora ha mantenido un contacto permanente con la ciudadanía y ha desarrollado una campaña basada en el trabajo territorial.
En paralelo a estas tensiones políticas internas, el escenario electoral colombiano ha estado marcado por alertas internacionales sobre la seguridad de los candidatos.
El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió recientemente una advertencia en la que expresó su preocupación por las amenazas contra aspirantes presidenciales en Colombia, incluyendo a Paloma Valencia y Abelardo De la Espriella.
El pronunciamiento internacional condenó estos hechos y advirtió sobre el riesgo de que la violencia política afecte la transparencia del proceso electoral.
En su declaración se recordó el asesinato del exsenador Miguel Uribe Turbay en agosto de 2025 en Bogotá, un hecho que sigue siendo un referente de alerta sobre la vulnerabilidad de los actores políticos en el país.
El mensaje del gobierno estadounidense señaló además que “estos incidentes, tras el brutal asesinato de Miguel Uribe Turbay, son un crudo recordatorio de los oscuros días de violencia política que ha vivido Colombia”, atribuyendo la amenaza a la acción de grupos armados ilegales y organizaciones narcoterroristas.
Ante este panorama, el Gobierno colombiano anunció una recompensa de hasta $1.000 millones de pesos para quienes suministren información que permita identificar a los responsables de las amenazas contra candidatos presidenciales.
La medida, anunciada por el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, busca reforzar la seguridad electoral y contener una posible escalada de violencia política en el país. Con Infobae
