El mercado cambiario en Colombia proyecta que el dólar podría caer a $3.400 antes de las elecciones presidenciales del domingo 21 de junio y acercarse a $3.300 cuando asuma el nuevo presidente, si el resultado confirma un escenario favorable para la inversión, en un contexto en el que el peso colombiano ya registra su mayor revaluación frente a la divisa estadounidense en los últimos 10 años.
La referencia inmediata que observan varios analistas se apoya en una tendencia que ya viene consolidada. El viernes 12 de junio, el dólar cerró en $3.475,78, muy por debajo de los $4.994,61 del 10 de noviembre de 2022, lo que implica que hoy cada dólar cuesta cerca de $1.500 menos que antes del Mundial de Catar 2022.
Ese movimiento convierte al episodio actual en la tercera mayor revaluación del peso colombiano en lo corrido del siglo XXI. Desde que Gustavo Petro asumió la Presidencia, el dólar ha caído cerca de 20%, y solo hubo dos episodios de apreciación mayores desde 2000: entre 2016 y 2017, cuando la divisa pasó de alrededor de $3.400 a $2.700, y entre 2003 y 2008, durante el gobierno de Álvaro Uribe, cuando bajó de cerca de $2.900 a niveles próximos a $1.600.
Para Wilson Tovar, director de Investigaciones Económicas de Acciones y Valores, el avance reciente del peso puede prolongarse durante las próximas semanas.
“La verdad es que la pregunta es bien difícil, pero creería que la euforia que han mostrado recientemente los mercados locales se puede mantener. No me sorprendería que buscáramos probar niveles de $3.400 antes de las elecciones”, afirmó Tovar en declaraciones citadas por Bloomberg Línea.
El analista atribuyó esa dinámica a una combinación de factores globales y expectativas políticas locales. “Los fundamentales, especialmente en el mercado accionario global, y la menor percepción de riesgo en general en el mundo —no tanto por Colombia— están beneficiando un poco esos flujos. Además, creo que el mercado está tomando casi como un adelanto de lo que pueden ser las elecciones”, señaló.
Tras la primera vuelta presidencial, los activos locales registraron varias jornadas de valorización y cayó la percepción de riesgo entre los inversionistas. Ese cambio de ánimo coincidió con sondeos de intención de voto que confirmaron el favoritismo de Abelardo De la Espriella para imponerse en la segunda vuelta.
La lectura más cauta proviene de Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá, que consideró que el grueso del ajuste ya ocurrió. “Creo que la suerte ya está echada. Diría que la mayor parte del movimiento ya se produjo y, hacia adelante, el comportamiento dependerá principalmente del contexto internacional”, afirmó Pérez.
Ese diagnóstico traslada la atención hacia las decisiones de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos, la evolución de la economía global, el apetito por riesgo en los mercados emergentes y la trayectoria internacional del dólar.
La posibilidad de ver niveles alrededor de $3.300 dependerá, según el consenso descrito por los analistas, de que el mercado confirme sus expectativas sobre el resultado político y de que el entorno externo siga favoreciendo el flujo de capitales hacia economías emergentes como la colombiana.
La fortaleza del peso no responde solo al calendario electoral. Entre los factores que sostienen la revaluación aparecen la estabilidad de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 3,5% y 3,75%, el repunte del petróleo hacia niveles cercanos a USD 90 por barril y el flujo de remesas, que alcanzó niveles récord en los últimos dos años.
Por su parte, Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, identificó dos niveles de referencia para el mercado cambiario colombiano: $3.400 en el corto plazo y $3.300 como posibilidad después de las elecciones.
“La expectativa es que el dólar trate de acercarse a los $3.400 para evaluar si, después de las elecciones, puede ubicarse alrededor de los $3.300. Esos son los dos niveles que vemos como pisos de muy largo plazo para el país”, explicó Campos a Bloomberg Línea.
Según Campos, los precios de mercado ya incorporan parte de la expectativa de un cambio en el panorama político colombiano. “Esa es la idea: que el mercado continúe descontando el componente político.
También me imagino que, a medida que se acerque el viernes, los inversionistas empezarán a ajustar un poco sus apuestas, sobre todo porque el dólar ya ha bajado bastante”, indicó.
Tovar sostuvo que el margen de apreciación adicional del peso luce acotado una vez alcanzado el primer objetivo. “Por eso considero que podrían alcanzarse los $3.400. Más allá de eso, por ahora no lo veo”, agregó.
Yovanny Conde, cofundador de Finxard, explicó que el proceso se desarrolla en un ciclo prolongado de debilidad estructural del dólar. También señaló que, si la FED evaluara subir sus tasas en el futuro inmediato, la divisa estadounidense se fortalecería, aunque de forma transitoria.
Conde añadió que la relación entre petróleo y peso sigue vigente y se amplifica cuando el dólar pierde fuerza a nivel global. “Colombia recibe más divisas y el peso se aprecia por partida doble”, dijo a La República.
El analista Gregorio Gandini coincidió en ese punto y destacó que el alza de 200 puntos básicos en las tasas de interés vuelve más atractivas las inversiones locales y favorece una mayor entrada de dólares. También señaló la correlación con el crudo, ya que el aumento en su precio incrementa el ingreso de divisas por comercio exterior.
Gandini agregó factores locales como el mayor nivel histórico de remesas de colombianos en el exterior, el mayor endeudamiento del Gobierno en dólares y otras operaciones internacionales. También mencionó la reacción del mercado a los resultados de la primera vuelta y la posibilidad de un cambio de tendencia política en las elecciones del 21 de junio.
Sobre ese punto, Gandini afirmó: “Si bien se ha visto una fuerza importante del dólar reaccionando a la baja después de primera vuelta, en caso de que Abelardo De La Espriella quedara como presidente, esta tendencia podría seguir, pero con menor fuerza, habiéndose descontado este resultado”, dijo a La República.
La caída del dólar tiene además un efecto directo sobre el consumo en el exterior. Con una tasa de cambio más baja que la de 2022, los colombianos que planean viajar a Estados Unidos, México o Canadá para el Mundial de 2026 enfrentan menores costos en tiquetes, alojamiento, alimentación y compras pagadas en dólares. Con Infobae
