Luego de conocerse una investigación de la Universidad de Antioquia (UdeA) que cuestionó la disparidad entre los 814.000 nuevos empleos formales reportados por el Dane y la pérdida de 170.000 cotizantes en seguridad social, la entidad defendió su gestión asegurando que sus indicadores de mercado laboral son técnicamente autónomos, transparentes y contrastables.
El contraste más visible aparece en el corte a febrero de 2026: el estudio atribuido a Edwin Esteban Torres Gómez, investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UdeA, afirma que la Gran Encuesta Integrada de Hogares registró un crecimiento anual del empleo formal de 8,2%, mientras la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes mostraba una caída cercana a 1,3%.
Según el mismo estudio, entre 2022 y febrero de 2026 las variaciones del empleo formal medidas por el Dane crecían a tasas de 4,6%, pero los registros administrativos reflejaban aumentos de 0,9%. Incluso con una definición más cercana a la usada por la entidad, la diferencia seguía amplia: 3,1% frente a 0,9%.
En un comunicado, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística precisó que el 26 de mayo de 2026 envió a los autores una comunicación formal con observaciones técnicas y una invitación para revisar conjuntamente las cifras. Según la entidad, esa invitación sigue abierta y no ha recibido respuesta.
El Dane sostuvo que el análisis de la UdeA no incorpora la Actualización del Marco 2018, vigente en la Geih desde 2021 y publicada en su página web. De acuerdo con la entidad, ese ajuste es indispensable para leer correctamente las cifras y explica buena parte de la diferencia señalada por el estudio.
“El análisis no incorpora la Actualización del Marco 2018, vigente en la GEIH desde 2021 y publicada en la página web del DANE. Tener en cuenta ese ajuste es indispensable para leer correctamente las cifras y explica buena parte de la diferencia que el estudio señala”, dice la misiva.
La respuesta oficial también subraya que la Geih y la Pila no son fuentes equivalentes. Según el Dane, la encuesta capta lo que las personas declaran sobre su trabajo, mientras los registros administrativos reflejan pagos al sistema de seguridad social, por lo que es natural que no coincidan.
La entidad agregó que sus metodologías, documentos técnicos y resultados están disponibles para investigadores, organismos internacionales, medios y ciudadanía, y que siguen estándares y buenas prácticas internacionales de la Organización Internacional del Trabajo. En esa línea, defendió que el debate sobre cifras de interés nacional debe darse en el terreno técnico y con contexto metodológico completo.
La directora de la entidad, Piedad Urdinola, afirmó en el comunicado: “Las cifras del Dane no tienen color político: no favorecen ni perjudican a ningún gobierno. Son públicas y verificables, y la confianza en ellas es un bien de todos los colombianos. Defender esa independencia técnica es un principio irrenunciable”.
El Dane añadió que también está interesado en conocer el documento completo de la investigación de la Universidad de Antioquia, porque no ha encontrado una publicación oficial disponible para consulta pública. Por eso, explicó, remitió desde el 26 de mayo la carta a los investigadores y mantiene abierto el diálogo académico.
“Seguimos atentos a este diálogo académico, convencidos de que revisar la evidencia y las metodologías es el mejor camino para fortalecer la comprensión pública de las estadísticas oficiales”, dice la entidad oficial.
La investigación de la UdeA se titula ¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del Dane versus los registros de pago de seguridad social. El trabajo fue elaborado por Torres Gómez y el Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada para contrastar la Geih con los registros de la PILA.
Según el estudio, las cifras del Dane describen un mercado laboral con caída del desempleo, reducción de la informalidad de 56,8% a 55,3% en el último trimestre analizado y crecimiento acelerado del empleo formal desde mediados de 2024.
Al revisar la Pila, los investigadores encontraron una desaceleración sostenida en las afiliaciones y una caída anual de 1,35% con corte a febrero de 2026.
Torres dijo en entrevista con El Colombiano que la inquietud surgió al ver una desconexión entre el bajo crecimiento de la economía y la fortaleza de los datos laborales. “Nos llamó la atención ver que el crecimiento de la economía era tan bajito, que había unos datos de crecimiento económico tan pobres, mientras que los datos de empleo estaban disparados, el empleo creciendo mucho y las tasas de desempleo cayendo demasiado”, dijo al medio citado.
El investigador sostuvo que esa relación contradecía la llamada Ley de Okun, según la cual una economía con bajo crecimiento difícilmente produce una expansión tan acelerada del empleo. En el texto se señala que el PIB de 2025 fue de 2,6%, mientras la tasa de desempleo cayó de 11,6% a 8% en los mismos 12 meses.
Torres dijo que las divergencias se volvieron más visibles desde junio de 2024, cuando los registros administrativos comenzaron a mostrar deterioro del empleo formal mientras las cifras oficiales seguían reflejando expansión. Sobre el hallazgo, afirmó: “Esto es un error. Es que esto no se le puede llamar de una forma distinta”.
El estudio advirtió además que los sectores con caídas en afiliación a seguridad social representan cerca del 63% del empleo formal del país, mientras los sectores que crecen concentran solo el 37%. Según la investigación, esa divergencia puede afectar indicadores como pobreza monetaria, desigualdad, ingresos laborales y calidad del empleo.
La controversia sobre la medición del empleo formal no es nueva. En el texto se recuerda que la Andi había insistido antes en las diferencias entre los reportes del Dane y los de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscal.
Bruce Mac Master, presidente de la Andi, comentó en marzo de 2026 que el dato de diciembre de 2025 de cotizantes en el sistema de protección social fue de 13,35 millones de personas, con una caída de 1,8% en 12 meses y de 0,6% frente a noviembre; el dato de cotizantes de 2025 presentado por el Dane es de 11,4 millones.
Según la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (Ugpp), los datos de cotizantes de la Pila no son equivalentes a las cifras de formalidad del Dane porque son fuentes con metodologías y alcances distintos.
El Dane explicó en la misma dirección que su medición de informalidad incluye a trabajadores independientes vinculados a unidades productivas sin registro mercantil o sin contabilidad estructurada, así como a asalariados que no cotizan a salud y pensión derivadas de su relación laboral.
La entidad también señaló que la metodología internacional clasifica a las personas vinculadas laboralmente al sector gobierno como ocupadas formales. En otra respuesta a la UdeA, reiteró que las discusiones sobre cifras de interés nacional deben desarrollarse con pleno contexto metodológico para evitar conclusiones que afecten injustificadamente la confianza pública en las estadísticas oficiales. Con Infobae
