Con 2,88 billones de pesos recaudados solo en 2024 y en lo que va de 2026 ya acumula un recaudo de $1,9 billones, el impuesto saludable de Colombia se consolidó como una de las apuestas fiscales más ambiciosas de la reforma tributaria aprobada en 2022 bajo el gobierno de Gustavo Petro.
Ese año, los alimentos ultraprocesados aportaron 2,39 billones de pesos y las bebidas azucaradas, cerca de 489.000 millones.
El gravamen, establecido por el artículo 54 de la Ley 2277 de 2022, no solo busca recaudar: su propósito declarado es desincentivar el consumo de productos asociados a enfermedades crónicas y aliviar la presión sobre el sistema de salud. Los recursos van directamente al nuevo Sistema General de Seguridad Social en Salud.
Como es habitual en el congresista Daniel Briceño, a través de su cuenta de Instagram, el representante a la Cámara por Bogotá por el partido Centro Democrático confirmó que junto a su colega Carol Borda presentarán un proyecto de ley para eliminar el impuesto saludable que se impuso a los ultraprocesados en el gobierno de Gustavo Petro.
Los congresistas colombianos señalaron que el gravamen aprobado en la primera reforma tributaria del gobierno de Gustavo Petro encareció cereales, galletas, embutidos, leche en polvo y decenas de productos más de la canasta familiar.
La propuesta surge porque sostienen que el tributo no cumplió ninguno de sus objetivos declarados y, en cambio, hundió las finanzas de los pequeños comerciantes del país.
Briceño describió el impuesto como un engaño desde su origen. “Ellos iban a cuidar supuestamente la salud de la gente subiéndole impuestos al 21.4% más o menos de todos los productos de la canasta familiar: cereales, galletas, salchicha, jamón, chorizo, leche en polvo y demás”.
Su conclusión fue directa: “Le dijeron: ‘Oiga, yo voy a cuidar de su salud recaudando más plata para robármela’”.
El impuesto saludable fue introducido en la reforma tributaria de 2022 del gobierno Petro y entró en vigencia en noviembre de 2023. Grava bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados con tarifas que escalan de forma gradual, bajo el argumento de desincentivar su consumo.
Tres años después de su aprobación, los datos de gremios como Fenalco y Fenaltiendas muestran que el efecto real recayó sobre los comerciantes de barrio, no sobre los hábitos alimenticios de la población.
Daniel Briceño aseguró que este impuesto afectó a millones de colombianos que tienen una tienda y esto incrementó el precio de los ultraprocesados, uno de los ítems de mayor consumo – crédito @Danielbricen/X
Daniel Briceño aseguró que este impuesto afectó a millones de colombianos que tienen una tienda y esto incrementó el precio de los ultraprocesados, uno de los ítems de mayor consumo – crédito @Danielbricen/X
Briceño fue tajante sobre la eficacia del instrumento: “Yo no creo que, subiéndole impuestos a la gente, la gente se vaya a comenzar a cuidar más”.
Las cifras que respaldan la eliminación
Borda aportó los números concretos del daño. “Este impuesto generó en el sesenta y siete por ciento de los establecimientos una afectación en su bolsillo”, advirtió la congresista, y añadió que “existe un riesgo de que el veinticinco por ciento de estos establecimientos se cierren”.
Esas cifras coinciden con lo que el gremio Fenaltiendas ya había proyectado antes de que el tributo entrara en vigor: una caída mínima del 8% en los ingresos anuales de las tiendas, con el riesgo de que 1 de cada 4 negocios desaparezca en el mediano plazo.
Una encuesta de Fenalco publicada en 2025 confirmó que el 66,8% de los tenderos reportó un impacto directo en sus ventas, y que cerca del 30% llegó a considerar el cierre en 2024.
Tiendas de barrio, negocios pequeños, panaderías y algunos otros establecimientos comerciales en alto riesgo por la vigencia del impuesto saludable – crédito Universidad Central
Tiendas de barrio, negocios pequeños, panaderías y algunos otros establecimientos comerciales en alto riesgo por la vigencia del impuesto saludable – crédito Universidad Central
Borda señaló que los afectados no son grandes empresas: “No es el gran rico, los cuatro mil más ricos. Estamos hablando del panadero, el tendero que vende estos productos y que hacen parte de la canasta familiar”.
“Paremos el derroche”: el llamado a radicar el proyecto
El debate entre los dos congresistas derivó en un compromiso explícito. “Hay que radicarlo. Radiquémoslo ya para aprovechar que estamos en la oleada de bajada de impuestos”, dijo Briceño, quien enmarcó la iniciativa en una postura más amplia: “El Estado no necesita más impuestos, sino que necesita es un ahorro y parar el derroche”.
Borda sumó un argumento de fondo sobre el rol del Estado: “Hay que fortalecer la autonomía de las personas. No todo tiene que ser por medio del Estado. El Estado no te tiene que decir cómo alimentarte, algo que al Estado lo último que le importa es tu salud”.
Para Briceño, el daño ya es concreto y urgente. “El millón de familias que dependen de estas tiendas, de los supermercados pequeños, de la panadería, son los que están afectados”, cerró el congresista. Con Infobae
