La junta directiva del Banco de la República elevó 25 puntos básicos la tasa de política monetaria hasta 12,25%, al concluir que la inflación permanece lejos de su meta y continúa en ascenso. La decisión fue la primera votación sobre política monetaria en la que participó el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, desde que asumió el cargo en agosto de 2026.
La producción nacional mostró señales divergentes durante el segundo trimestre y julio de 2026. El Producto Interno Bruto (PIB), en su serie desestacionalizada, creció 3,4 % anual en el segundo trimestre, pero el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) registró en julio una variación anual de apenas 1,1%.
El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, defendió el aumento aprobado como una medida habitual en un ciclo de endurecimiento monetario. “Esos 25 puntos básicos son un aumento de dimensiones normales para lo que suelen hacer los bancos centrales en un endurecimiento de la política monetaria. Esta decisión surge, ante todo, del hecho de que nos mantenemos con una inflación muy alejada de la meta y de que las últimas cifras indican que sigue aumentando” expuso.
Tras el anuncio del emisor, el alto funcionario señaló en medio de la Convención de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) que el incremento del salario mínimo de 23% para 2026 y el déficit fiscal provocados por la administración del expresidente Gustavo Petro fueron claves en la decisión.
“Surge de unas condiciones generadas en parte por factores internacionales poco manejables, pero en parte mucho más importante por decisiones que se tomaron en el país como el aumento tan fuerte, desproporcionado del salario mínimo y ante todo el desajuste fiscal gigantesco que estamos viendo”, indicó Villar.
El líder de la autoridad monetaria también habló sobre los efectos de decisiones adoptadas en el pasado y del déficit fiscal de Colombia sobre el alza sostenida de los precios. El panorama podría agravarse durante el resto del año si sube el precio del petróleo o si se intensifican los efectos de El Niño.
La perspectiva para 2027 apunta a una reducción gradual de la inflación, aunque difícilmente el indicador llegará al 3% al cierre de ese período. La convergencia hacia la meta se consolidaría durante 2028.
La junta directiva del Banco de la República destacó que la inflación total repuntó en agosto a 6,24% anual, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Los alimentos registraron una variación de 6,1%, los precios regulados aumentaron 6,8 % y la inflación de servicios llegó a 7,2%.
La medición sin alimentos ni regulados alcanzó 6,1%, su nivel más alto del último año. El fenómeno de El Niño podría prolongar la presión sobre los precios de los alimentos y las tarifas de servicios regulados.
La inflación afecta con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, advirtió el ministro de Hacienda, Miguel Gómez: “La inflación es un impuesto que castiga particularmente a las personas más pobres. Quienes tienen altos ingresos pueden asimilarla, pero aquellos de menores recursos sufren de manera directa las consecuencias del aumento de los precios”.
El encarecimiento del petróleo también influyó, puesto que tiene efectos sobre los combustibles y los bienes de consumo, mientras que el reciente terremoto en una región estratégica para la logística y la agricultura también incidió sobre la dinámica de precios. Gómez sostuvo que la intensificación de El Niño añade otra fuente de presión y que “buena parte del problema inflacionario es un exceso de gasto, no solo del consumo privado, sino también del consumo público”.
La aplicación de una política de austeridad podría reducir esa presión y contribuir a una baja de la inflación. El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, dijo que el ajuste de las cuentas públicas es complejo, pero valoró la perspectiva de avanzar en esa dirección para preservar el poder adquisitivo de la moneda y reducir el costo social del proceso desinflacionario. Con Infobae
