Ávila relató que este hecho se suma a una cadena de amenazas de las que viene siendo objeto junto a su familia, en especial su esposa e hija que están afectadas psicológicamente.
“Me encontraba en casa de un muchacho que me presta la seguridad y cuando hicieron los disparos logró halarme para que las balas no cayeran en mi cabeza sino en la puerta de la vivienda. Estos actos han sido reiterativos, las amenazas porque venimos trabajando con los reclamantes de tierra en la Sierra y no quieren que continuemos”, dijo el afectado.
Señaló que mayo pasado también vivió un episodio parecido, el cual fue denunciado ante la Fiscalía y el Gaula, pero a la fecha no han establecido una noticia criminal por lo que se siente solo y con temor a que las amenazas pasen a mayores.
