Las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre la crisis ambiental en Bogotá han generado un fuerte impacto en el debate público. El mandatario se refirió a los resultados del estudio “Evaluación de impacto en salud”, elaborado por las Secretarías de Salud y Ambiente de la ciudad y divulgado por El Espectador.
Desde su perspectiva, el documento revela que la contaminación atmosférica representa un riesgo grave para la salud de la población, en especial para quienes residen en el sur de la capital.
La advertencia de Petro fue contundente: “Los que no sean de aquí, no se queden mucho tiempo aquí”. Esa frase, pronunciada durante un evento en Cali, desató polémica y profundizó la discusión sobre la calidad del aire en la ciudad.
El jefe de Estado sostuvo que el incremento de las partículas contaminantes, especialmente las de 2,5 micras, ha hecho que el aire de Bogotá sea cada vez más peligroso para los ciudadanos.
La detección de partículas de 2,5 micras con medidores especializados permite confirmar que la población de Bogotá está expuesta a un riesgo letal – crédito Presidencia
La preocupación presidencial apunta a los sistemas de transporte que utilizan combustibles fósiles. Petro afirmó: “Se debe a dos contaminaciones, una local, que son las partículas que arrojan los exhaustos, cualquiera, de un carro que se mueve con hidrocarburos, sea gas, sea gasolina, sea otro tipo de combustible basado en etanol, por ejemplo”.
De esta manera, el mandatario nacional destacó la gravedad del problema, insistiendo en que el modelo de movilidad basado en diésel y gasolina ha agravado la situación ambiental en la capital.
El mandatario enfatizó que los hidrocarburos “no son convenientes en ninguna parte del mundo”. Según Petro, la ciencia ha demostrado que estos compuestos, al liberarse en la atmósfera, pueden acabar con la vida en el planeta.
“La ciencia ha llegado a la conclusión, y hace tiempo ya, que los hidrocarburos, cuando terminan en la atmósfera a través de procesos productivos, pues matan a la humanidad, extinguen la vida. Esa es la conclusión de la ciencia y no en el largo plazo”, aseguró el Presidente.
La situación en Bogotá ha sido agravada, según el jefe de Estado, por la expansión del parque automotor y la falta de avances en la electrificación del transporte público. Petro señaló que, aunque Medellín ha progresado en esta materia, la capital del país aún enfrenta grandes retos: “Medellín ha hecho más que Bogotá por electrificar su transporte, que es lo que hay que hacer”.
De acuerdo con el estudio citado por Petro, la presencia de partículas menores a diez micras era la principal preocupación hasta la llegada de equipos capaces de medir las de 2,5 micras.
“Debo decirlo aquí porque no lo dijo la prensa, quien trajo a la ciudad de Bogotá medidores de ese tipo de partículas, solo se podían medir de 10 micras, pero nosotros sabemos que las mortales son de 2.5, porque pasan a los pulmones y matan pulmón”, explicó durante su alocución en Cali.
Petro se refirió a la mortalidad en la ciudad por contaminación del aire
Según la publicación del mandatario en su cuenta de X, la urgencia de modificar los actuales esquemas de movilidad surge de la necesidad de reducir la dependencia de hidrocarburos y de avanzar hacia un modelo basado en vehículos eléctricos, alternativas como el metro subterráneo y la bicicleta, con miras a mejorar la salud pública y la calidad de vida capitalina.
En la misma exposición, el medio señala que Petro destacó una diferencia marcada en los índices de mortalidad por contaminación entre las distintas zonas de la ciudad. El presidente precisó: “La tasa de mortalidad por contaminación es más alta en el sur y en el occidente, donde vive la población con menores recursos económicos y que utiliza de manera intensiva el transporte que opera a través de hidrocarburos”.
Esta afirmación sitúa el análisis de Petro en el contexto de la desigualdad urbana, enfatizando el impacto desproporcionado de la problemática ambiental sobre las comunidades más vulnerables.
De acuerdo con el jefe de Estado, el origen de este fenómeno se halla en la estructura extendida de Bogotá, caracterizada por una baja densidad en el centro y la predominancia de sistemas como el bus de TransMilenio, lo que obliga a recorrer largas distancias mediante vehículos a gasolina o diésel.
“No es solo el TransMilenio, sino el uso exagerado de autos, motos, volquetas y camiones de carga. En una palabra, lo que mata más en Bogotá es el uso de hidrocarburos”, expresó el presidente a través de X, haciendo explícita la relación que percibe entre el modelo de transporte actual y la crisis ambiental. Con Infobae
