Cuidar y proteger los ríos va más allá de hacer estudios sobre su deterioro. Nosotros los simples ciudadanos podemos y debemos cuidar y proteger más nuestra riqueza hídrica21 de agosto de 2026
Si con el dinero pudiéramos comprar vida, salud, juventud, felicidad, amor, paz, tiempo, aire, agua, y todo ello fuera infinito, podríamos tal vez seguir hablando de fracking a lo que dé para conseguir el dinero que requieren países con economías en desarrollo. La encrucijada en el alma debe estar en a qué le damos prioridad: conseguir recursos económicos o cuidar y proteger el medio ambiente como la principal fuente de vida.
El mega-niño o super-niño pronosticado y anunciado por organismos internacionales serios y corroborado por la Organización Meteorológica Mundial, nos coge con los calzones abajo y con el agua lejos. Hace años estamos viviendo las consecuencias del deterioro causado por el hombre a los recursos naturales, sin embargo, seguimos mirando para los lados.
Instituciones creadas en Colombia exclusivamente con ese propósito como las Corporaciones Autónomas Regionales, son desde hace mucho tiempo fortines burocráticos, politiqueros y de mero papel.
Dios nos coja confesados si los efectos de ese fenómeno natural son de la magnitud que se anuncia. Aquí en nuestro medio Corpocesar se limita a informar que ríos como el Tucuy, que da vida a La Jagua de Ibirico y Becerril en menos de un año, su caudal disminuyó en casi un 96%.
El río Sicarare en Agustín Codazzi pasó de 304 litros por segundo en abril de 2025 a 14 litros en julio de 2025, otros ríos de esta región central del Cesar como el Socomba, el Maracas y el Sororia están en idéntica situación y en el sur del departamento ocurre exactamente igual.
Todos estos afluentes surten de agua a corregimientos y veredas. Si la sequía continúa, ¿de dónde se abastecerán?
Valdría la pena que Corpocesar nos contara qué estudios se tienen sobre los efectos del mega-niño en el río Guatapurí, porque no sabemos si tenemos algún riesgo de racionamiento de agua en Valledupar y, en caso tal, de qué grado sería.
Sé que estamos concentrados en la catástrofe nacional que nos dejó el reciente terremoto, pero ello no es óbice para descuidarnos con la responsabilidad que tenemos de cuidar y proteger nuestra principal fuente de vida y tomar las medidas necesarias para mitigar los efectos de un fenómeno tan anunciado.
La Fundación Un Canto al Río le envía todos los años una comunicación a Corpocesar, en su condición de máxima autoridad ambiental del departamento, invitándola a que se vincule de alguna manera con el evento ecológico y cultural denominado Un Canto al Río, que se realiza anualmente a orillas del Guatapurí. Su silencio y displicencia son muy elocuentes.
Este 30 de agosto, a partir de las siete de la mañana, realizaremos una caminata ecológica y sembratón de árboles nativos en las laderas del Guatapurí, balneario Hurtado. Invitamos a todo el que nos quiera acompañar a este acto mucho más que simbólico. Cuidar y proteger los ríos va más allá de hacer estudios sobre su deterioro. Nosotros los simples ciudadanos podemos y debemos cuidar y proteger más nuestra riqueza hídrica.
Colofón: Estuve desde el principio hasta el fin en el Encuentro Vallenato Femenino versión XI que se realizó el pasado fin de semana en el Parque de la Vida de Valledupar y debo confesar que el nivel de las mujeres, tanto en el acordeón como en el canto, es algo impresionante. El trabajo que han venido haciendo los organizadores de este evento ya tiene unos frutos tangibles muy grandes, ojalá las autoridades administrativas y culturales nacionales y locales apoyaran más estas iniciativas privadas. El machismo en el vallenato perdió la batalla. Quedó demostrado en el EVAFE 2026.
Por: Jorge Nain Ruiz Ditta
